Paciente de 61 años, sexo femenino. En Abril de 2001 consulta al gastroenterólogo por distensión abdominal.
El 17 de Mayo de 2001 se le practica anexohisterectomía total. Diagnóstico: carcinoma de ovario estadío III (con ruptura de cápsula de ovario e implantes por toda la cavidad abdominal). Se deja Endoxan en cavidad. Se sacan aproximadamente 3 kilos de moco por carcinoma mucinoso.
El tratamiento continúa con 6 series de quimioterapia.
El 30 de Abril de 2002 se practica laparotomía exploratoria. Se encuentran implantes peritoneales no mayores de 3 cm. Se efectúa limpieza de los mismos. Se completa el tratamiento con 6 ciclos de quimioterapia con paclitaxel y cisplatino.
En 2003 se le practica tratamiento de quimioterapia con Etoposido.
En 2004 en la T.C. comienzan a aparecer imágenes de implantes mayores subdiafragmáticos en pelvis y que rodean al hígado. El abdómen está globuloso y se continúa con quimioterapia.
En Enero del 2005 se le practica relaparotomía. Se realiza limpieza del moco y se sacan las lesiones residuales mayores. Durante este año no se le aplica quimiterapia. Las T.C. muestran imágenes semejantes.
En 2006 no hay diferencias relevantes.
En Septiembre de 2007 se le practica relaparotomía. Se intenta corregir eventración pero es dificultoso dado que el tumor infiltra todas las capas de la pared abdominal.
En Junio de 2008 se opera de urgencia por obstrucción intestinal. Se realiza colostomía de descarga porque todo el abdómen se halla comprometido. Pasa a terapia intensiva y permanece en esa unidad aproximadamente 15 días con cuadro febril. Es trasladada a un instituto de recuperación donde ingresa con pocas expectativas de sobrevida, a los pocos días es enviada a su domicilio.
El abdómen está lleno de masas tumorales, tiene una fístula vaginal por la que elimina moco tumoral. Hace una fístula en la pared anterior del abdómen por la que sale moco.
En Octubre de 2008 comienzo a atender a la paciente en su domicilio por lumbalgia funcional a consecuencia de su atrofia muscular y tensiones.
La angustia y depresión por todo lo vivido durante esos años a consecuencia de la enfermedad y lo invasivo de las terapias también generaban cefaleas.
Era su decisión abandonar todo tratamiento médico.
Comenzaba la deambulación, ya que hasta unas semanas antes su debilidad le impedía, siquiera, estar sentada en la cama. Necesitaba ayuda, aún para alimentarse, el sólo hecho de sostener una cuchara le resultaba imposible.
Iniciamos el tratamiento con tres sesiones semanales, trabajando localmente con digitopuntura la lumbalgia y cefaleas que cedieron luego de 3 ó 4 sesiones.
Los síntomas más notorios eran: infecciones urinarias recurrentes, vaginitits, molestias abdominales por la inflamación de los tumores existentes, trastornos digestivos, anemia (28% de hematocrito), depresión, angustia, agotamiento psicofísico.
Continuamos esa frecuencia de tratamiento dos meses incorporando técnicas de bioenergía y reflexología.
Detallo a continuación los puntos de acupuntura generalmente utilizados, variando según los días y la intensidad de los síntomas:
E : 21 al 30 y 36
BP : 5 - 6 -
C : 3 - 5 - 7 - 9 -
iD : 3 - 4 -
V : 22 a 34 y 38 (por su anemia, conjuntamente con el 36E)
CS : 3 - 5 - 6 - 7 - 8 -
VG : 2 - 14 - 20 -
VC : 2 al 15
Estabilizada psíquica y fisicamente el tratamiento prosiguió con dos sesiones semanales agregando ejercicios en forma gradual y progresiva, respetando su resistencia muscular y gasto energético.
Completada esta primera etapa, que duró aproximadamente 4 ó 5 meses, la paciente retomó sus tareas profesionales, también en forma progresiva.
Continuamos con digito y electroacupuntura, reflexología y bioenergía.
Denomino al tratamiento psicokinésico-bioenergético porque empleo varias técnicas que se complementan en un enfoque holístico del paciente, su rehabilitación psicosomática y reequilibrio energetico-funcional.
Como he mencionado, atiendo a la paciente dos veces por semana en su domicilio. Realizamos la sesión a última hora de la tarde para evaluar mejor el efecto del tratamiento referente a la relajación bioenergética y por ser éste el momento en que el sistema inmunológico se encuentra en un punto mínimo de potencia.
El mismo comienza con masoterapia relajante de nuca, cuello y cintura escapular, orientando la conversación con premisas tendientes a revalorar su autoestima y revertir su estado depresivo (tratamento psicokinésico).
El diagnóstico de cáncer genera pánico y angustia que interfieren en el tratamiento afectando el sistema endócrino e inmunológico.
El cáncer es una enfermedad misteriosa y fatal.
A pesar de los avances de la ciencia sigue siendo la segunda causa de muerte en los EE.UU.
Los especialistas consideran los factores emocionales como principal causa en su aparición y desarrollo, y a la depresión profunda como cuadro clínico subyacente que afecta el sistema inmunológico con la consiguiente aceleración del crecimiento tumoral.
La relación entre la mente y la enfermedad viene desde los albores de la medicina.
Galeno notó que: “...las mujeres melancólicas tienen más propención al cáncer que las sanguíneas...” .
En 1870 Piaget dice: “Los casos en que la angustia profunda, la esperanza diferida y la desilusión son seguidas por el desarrollo o aumento del cáncer, son tan frecuentes que ya no puede dudarse que la depresión es una carga adicional a otras influencias que favorecen el desarrollo de la constitución cancerosa”.
La depresión como tema recurrente en la investigación de los factores psicológicos que rodean al cáncer data de 1957/58.
Años más tarde dos investigadores de la Universidad de Chicago estudiaron las pruebas psicológicas realizadas en más de 2.000 trabajadores de la planta Chicago Western Electric.
Con los resultados trataron de hallar cuales eran las variables que caracterizaban a los pacientes con cáncer, por ejemplo hábitos alimenticios, entorno social, laboral, etc., y la característica que compartían todos esos pacientes era la depresión.
Freud dice que el sujeto físico muere cuando el sujeto psíquico deja de desear, y Aristóteles 1200 años antes: “...sólo hay un principio motriz El Deseo...”
La función deseante está en relación directa y fundamental con la muerte.
El canceroso se dispone a morir como el melancólico, es un depresivo. El deseo de vivir, o pulsión de vida, pierde fuerza ante la pulsión de muerte.
Estudios realizados en EE.UU. sobre pacientes y publicados en una prestigiosa revista especializada, confirman que la aparición del cáncer en aquellos pacientes con una enfermedad depresiva de base, alcanzó el alto índice del 88%, demostrando así que la depresión afecta al sistema inmunológico debilitándolo, o “deprimiéndolo”.
No es casual el uso de esta palabra para definir la disminución de la actividad del sistema dedicado a la defensa del organismo. Es sabida la relación soma-psique y como ésta afecta al cuerpo cuando se halla presa por una enfermedad importante como la depresión.
El cáncer se desarrolla cuando una célula acumula cambios en los genes que controlan el crecimiento y la supervivencia celular. Normalmente cuando ocurre una mutación y es irreparable, la célula afectada se autodestruye antes de volverse peligrosa, pero si no muere, ella y sus descendientes pueden acumular cambios como para crecer descontroladamente y dividirse.
La salud de todos los organismos pluricelulares, incluídos los humanos, depende no sólo de la producción de nuevas células, sino de que sus células puedan autodestruirse cuando carecen de función o sufren alteración. Este proceso crítico se denomina apoptosis (del griego antiguo, caerse, como caen las hojas en otoño),o muerte celular programada.
Aquí aparece la pregunta básica que aún no tiene respuesta: el crecimiento de un tumor, su carácter invasivo, obedece a una falla en la vigilancia inmunológica del sujeto?
En el depresivo falla el sistema de vigilancia, y eso permite que la célula alterada no cumpla con su función de autodestrucción (apoptosis).
Volviendo a nuestra paciente, continuamos el tratamiento basado en dígito y electro-acupuntura con los puntos ya descriptos que selecciono según el estado y los síntomas.
Finalmente, en decúbito dorsal, en un ambiente tranquilo, temperatura agradable y suave penumbra, comenzamos la fase de relajación consciente.
La relajación es el medio natural de reposición de Energía, cuanto mejor se haga la relajación consciente más Energía se acumulará, y a mayor Energía más rápida y mayor recuperación.
La psicofisiología y la psiconeuroinmunología nos dicen que la tensión emocional se traduce en contracción muscular, que toda represión psíquica se expresa en el cuerpo produciendo, inevitablemente, alteraciones de las funciones fisiológicas y depresión del sistema inmunológico.
Ya Hipócrates afirmaba que: “...los estados mentales pueden tener influencia sobre los estados físicos...”, y muchos trabajos científicos corroboran la estrecha relación existente entre el stress y los sistemas endócrino e inmunológico, y por consiguiente con la enfermedad y su evolución.
Mediante la práctica continua de relajación consciente logramos liberar, en forma lenta pero segura, al organismo de esas tensiones que lo enferman y no permiten su normal funcionamiento.
Las contracturas musculares, provocadas por tensiones y/o represiones psíquicas, son una pérdida inútil de Energía.
Con la relajación muscular consciente logramos romper el círculo vicioso: tensión-contractura-dolor- que lleva a más tensión. Con la relajación y digitopuntura destrabamos esas contracturas que impiden el libre fluir energético.
El cuerpo recobra su normal funcionamiento, la salud general mejora notablemente gracias a una mayor producción de Energía y a su mejor circulación por todo el organismo.
Resumiendo logramos: cese del gasto, liberación de Energía y creación de nueva Energía.
Todo esto se alcanza con un perseverante trabajo de instrucción, mucha ejercitación y un paciente que colabore. Y es este nuestro caso.
Las tensiones provocan en ésta paciente contracturas en los abdominales que, cuando se suman al exceso de actividad, comprimen los tumores existentes no operables con las consiguientes molestias.
En lo referente a la relajación, no utilizo un método específico, más bién la combinación de técnicas que son el resultado de 45 años de profesión.
Comenzamos esta etapa con respiraciones profundas, concentrando la mente en ese acto y acompañándolo con la imagen de Energía positiva “pura” que ingresa al organismo con la inspiración y al espirar expelemos la Energía negativa.
Es de fundamental importancia la visualización. El paciente debe aprender a visualizar, evocar las imágines, y para ello, debemos enseñarle explicando gráficamente -por ejemplo con colores- como visualizar la Energía para dirigirla.
Esta técnica nos ayuda y prepara para el siguiente paso, que es la relajación muscular la que realizamos en forma ascendente comenzando por los piés, y siempre con sugerencias de imágenes que contribuyen a lograr el fín propuesto.
Continúa el tratamiento con una terapia sugestiva tendiente a orientar y dirigir la Energía positiva hacia los órganos afectados.
Esto se realiza aprovechando el estado de relajación logrado, la paciente continúa acostada, cómoda, relajada y con los ojos cerrados. Sentado a su lado coloco una mano en su frente, la otra sobre el plexo solar y comienzo por sugerir que se concentre en el contacto de mis manos, el calor y la Energía de mis manos para orientar y dirigir la Energía hacia los órganos afectados, insistiendo siempre en la visualización.
“La Energía penetra como un torrente en su organismo, estamos generando un campo energético, mis manos son como dos polos. Es Energía terapéutica, estamos transfundiendo Energía positiva. Continuamos enfocando, visualizando órgano por órgano y dirigiendo la Energía, siempre con la imagen de transfusión de Energía terapeútica, Energía que cicatriza, regenera los tejidos, reduce los tumores”
Terminamos la sesión con reflexología trabajando las zonas correspondientes a hipófisis, plexo solar, glándulas suprarenales, timo bazo y vejiga con el objeto de aumentar su Energía, reforzar el sistema inmunológico y controlar las infecciones urinarias.
Po último digitopuntura en 36 E y 6 B P.
Cada etapa dura aproximadamente de 15 a 20 minutos y al finalizar la paciente manifiesta sensación de bienestar, alivio en los síntomas y más Energía.
En la actualidad realiza una vida normal, conduce su automóvil, ejerce su profesión, vida social activa que incluye reuniones nocturnas prolongadas, siempre respetando, controlando y regulando su gasto energético, ya que por su estado clínico y personalidad al excederse se produce un déficit de Energía que genera el círculo vicioso.
La infecciones urinarias, que son inevitables (infiltración por carcinoma mucosecretante), las sobrelleva sin antibióticos, su hematocrito es de 35%, el control mensual con su oncólogo revela que el proceso es estable y los análisis con valores dentro de lo normal.
Esto me lleva a pensar sobre los rótulos y etiquetas que en muchas circunstancias marcan en forma indeleble.
¿Cuándo y quién puede decir que una enfermedad es terminal?
La revista Página Médica de Círculo Médico de San Isidro en su número 122 del mes de Febrero de 2010 define al paciente terminal diciendo:” ...es la persona que presumiblemente fallecerá en un futuro cercano, como consecuencia de enfermedad o lesión grave con diagnóstico cierto y sin posibilidad de tratamiento curativo.”
¿Es éste un cáncer terminal?
Así fué diagnosticado hace dos años y derivada a un profesional para “ayudarla” a aceptar su muerte...
En tal forma marcan los rótulos, que hoy, toda persona que compartió y siguió de cerca el proceso, incluyendo al personal sanatorial, médicos, instrumentadoras, infermeras, no salen de su asombro, les cuesta creer lo que ven , su recuperación, fuerza y deseo de vivir.
Este año pasó sus vacaciones en la costa bonaerense, adonde se dirigió conduciendo su automóvil.
Recordemos el valor terapéutico de la palabra.
La angustia que no se pone en palabras se pone en el cuerpo.
El viejo refrán reza: “mientras hay vida hay esperanza”, ayudemos a vivir.

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