La mala alimentación actual nos lleva a una hipovitaminosis, carencia que se evidencia en un déficit nutritivo, a veces no mensurable en las pruebas de laboratorio, pero si evidente por variados síntomas.
Muchos autores han estudiado y opinado al respecto, Pauling dice que la falta de ácido ascórbico se traduce por un déficit en el tejido conjuntivo, que es el responsable de impartir fuerza a los huesos, dientes y piel.
También acota que el déficit de vitamina C provoca una liquefacción del tejido conjuntivo con pérdida de eficacia. Concluye diciendo que el papel de la vitamina C en el aumento de las defensas orgánicas puede deberse a la acción reforzadora del tejido conjuntivo, impidiendo el paso de los virus a través del tejido.
No debemos olvidar que dentro de las funciones del tejido conjuntivo nos encontramos que gracias a su actividad fibroplástica contribuye a restaurar las lesiones por medio de un depósito de fibras colágenas (cicatrización); y los histocitos del tejido conjuntivo forman parte de un mecanismo de defensa contra la invasión bacteriana, por la acción fagocítica.
Debemos agregar, que los factores más importantes que originan lesiones neuromusculares son: Cansancio, agotamiento y mala postura, trauma local, toxemia sistemática (falta de ejercicio y oxigeno), deficiencias dietéticas y trastornos emocionales que provocan tensión muscular.
El hombre, en sus primitivos orígenes, se alimentaba de frutos silvestres y del producto de la caza y la pesca. Luego se transformo en agricultor y ganadero, sembró la tierra y crió animales.
Podemos decir que el suelo alimentó al hombre y a los animales, pero los residuos y desechos tanto de los animales como del hombre volvían al suelo, a la tierra que abonaban.
Con el avance de la civilización y tecnología los abonos se cambiaron, por necesidad, en artificiales, perdiéndose así algunas de sus propiedades. Se lograron abonos nitrogenados y fertilizantes fosfatados y potasicos de gran rendimiento, pero que denotan su déficit de magnesio.
El hombre ha roto ese equilibrio suelo-vegetales-animales-alimentación-desechos, que vuelven a la tierra. Al romper este ciclo natural se produce un desbalance nutritivo en los suelos que se traduce como carencia de magnesio.
En la actualidad una dieta habitual tipo, equilibrada, contiene 200/300 Mg. de magnesio, mientras que lo necesario son entre 600 y 800 Mg.
Se ha comprobado que los requerimientos diarios en el ser humano son entre 7 a 10 Mg. por Kilogramo de peso; en la mujer embarazada la cifra se eleva a 15/20 Mg. y en el niño 20 Mg. por Kg.
La carencia de este importante y vital elemento en el hombre se traduce en síntomas como adelgazamiento y astenia, fatiga, calambres musculares, vértigos e inestabilidad.¿Cuántas veces nos encontramos con cuadros semejantes en nuestra practica diaria?
La sobredosis es rarísima y, en la práctica, puede darse únicamente con dosis muy altas y en enfermos renales graves.
El magnesio favorece la acción de las vitaminas, activa numerosas enzimas, como las fosfatasas alcalinas, participando en el metabolismo de síntesis de los glucidos, lípidos y prótidos; en el equilibrio ácido-base, en las oxireducciones y el equilibrio hidro-electrolítico.
Tiene un importante papel en la inmuno-respuesta del organismo, estimulando la fagocitosis en la formación de anticuerpos, en la reposición del cartílago articular, y en la formación de proteínas que mantienen la viscosidad del líquido sinovial. No es necesario explicar la importancia en los problemas reumáticos.
Cuando la relación Ca/Mg se desequilibra a favor del calcio, aumenta la cantidad del calcio iónico en sangre, provocando los conocidos transtornos de calcificación arterial y orgánico. Los productos alimenticios han sufrido con los adelantos tecnológicos, en especial lo que se refiere a refinación tanto en harinas como azúcares, también la sal común, en su proceso de elaboración se precipitan las sales magnésicas obteniendo así un producto seco, fino fácil de manejar y envasar, pero con el inconveniente de haber perdido su aporte de magnesio.
Debemos considerar también que, en la actualidad, los alimentos, producto de la tierra, frutos, vegetales, etc.; llegan al consumidor luego de interrumpir el proceso de maduración natural, que se completa artificialmente en cámaras o depósitos, restándole así al producto todo su valor nutritivo, o gran parte de él.
Es fácil comprender que el hombre hoy vive en grandes ciudades, inmerso en una rutina estresante (se ha demostrado que los neuróticos, ansiosos, deprimidos, histéricos, eliminan mayor cantidad de magnesio como consecuencia de su nerviosismo), tenso, mal oxigenado y mal alimentado sufre lentamente, y casi sin darse cuenta, un proceso de deterioro psico-físico que se evidencia cada día mas.
El magnesio participa en casi todas las síntesis biológicas, ya que interviene formando complejos con las moléculas fosforadas y colabora en la transmisión de la corriente nerviosa, en la contracción muscular y en peso de ciertas sustancias al interior celular.
Esto nos permite ver y comprender la enorme importancia que tiene para el ser humano el suministro adecuado de este elemento.
Contrariamente a una creencia corriente, las partes de los vegetales más rica en magnesio no son las verdes, sino los frutos y semillas; y en los cereales las cáscaras de estos, de aquí que el pan y las harinas integrales, sin refinar, contengan más cantidad del mineral que nos ocupa .100g de pan integral contiene 80 Mg. de magnesio, mientras que .100g de pan blanco solo 25 Mg.
Los alimentos ricos en magnesio son: el cacao, la soja, las legumbres secas, almendras, avellanas, nueces; higos secos, dátiles, cereales completos. Si a esto agregamos que los principales factores para una mala absorción del magnesio son, entre otros: un exceso de grasas en la alimentación, exceso de fósforo y calcio, un régimen muy rico en proteínas, una dieta de adelgazamiento prolongada y cultivos con abonos en potasio, es fácil comprender que en nuestro país sea evidente la carencia de magnesio.
Refiriéndonos especialmente a las afecciones reumáticas, notamos que actualmente es cada vez mayor la cantidad de pacientes de ambos sexos que las padecen; así como es evidente la cantidad de jóvenes que deben realizar tratamientos para aliviar sus molestias.
En el II Simposio Mundial realizado en Montreal en 1976, se presentó un estudio sobre el contenido de magnesio en los tejidos humanos, concluyendo que en el periostio es donde se registra la mayor concentración del citado elemento.
Si a lo dicho agregamos la hipovitaminosis (especialmente C, B y A) presente también por las mismas causas, y de gran importancia en las afecciones músculo-esqueléticas; cuyo desarrollo puede ser tema de otra charla, nos damos cuenta de que en nuestra practica diaria, además de la recta Kinesica, debemos aconsejar y orientar al paciente sobre la importancia de una dieta sana y equilibrada
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